Si gestionas un negocio de hostelería, como un restaurante, bar o cafetería, es imprescindible contar con una carta de alérgenos bien elaborada. Este documento no solo protege la salud de tus clientes, sino que también garantiza el cumplimiento de la normativa vigente en materia de seguridad alimentaria. En este artículo te explicamos cómo hacer una carta de alérgenos, su importancia y si es obligatorio tenerla según la legislación actual.
Qué es una carta de alérgenos
Una carta de alérgenos es un documento imprescindible en cualquier establecimiento de hostelería que ofrezca comida o bebida. Su función principal es informar a los clientes sobre la posible presencia de alérgenos en los platos del menú, permitiendo así que las personas con alergias o intolerancias alimentarias puedan tomar decisiones seguras a la hora de comer fuera de casa.
Esta carta debe elaborarse en base a los 14 alérgenos de declaración obligatoria establecidos por la normativa europea, entre ellos: gluten, crustáceos, huevos, pescado, cacahuetes, soja, leche, frutos secos, apio, mostaza, sésamo, sulfitos, altramuces y moluscos. Para cada plato del menú, se debe indicar de forma clara si contiene alguno de estos ingredientes, ya sea mediante texto, símbolos o una tabla detallada.
Una carta de alérgenos para bares y restaurantes puede presentarse de varias maneras: integrada en el propio menú, como documento independiente o incluso en formato digital a través de un código QR. Lo importante es que sea clara, accesible y esté siempre actualizada. Muchos locales optan por incluir símbolos de alérgenos en la carta para identificar visualmente cada sustancia, lo que facilita la consulta del cliente.
Además de ser una herramienta preventiva, la carta de alérgenos obligatoria transmite confianza y profesionalismo. Demuestra que el establecimiento se preocupa por la salud de sus clientes, lo cual mejora su imagen. De hecho, cada vez más consumidores revisan esta información antes de hacer un pedido, por lo que una presentación bien cuidada puede marcar la diferencia.
Para facilitar su elaboración, muchos negocios recurren a una plantilla de carta de alérgenos personalizable. Estas plantillas incluyen campos específicos para listar ingredientes y marcar los alérgenos presentes en cada plato, lo que garantiza el cumplimiento de la normativa vigente y ahorra tiempo al equipo de cocina o gestión.
En definitiva, si te preguntas cómo hacer una carta de alérgenos eficaz y profesional, recuerda que este documento no debe verse como una obligación más, sino como una herramienta clave para la seguridad alimentaria y la experiencia positiva de tus clientes.
Importancia de la carta de alérgenos
La principal función de la carta de alérgenos es garantizar la seguridad alimentaria de las personas con alergias o intolerancias. Un error en este aspecto puede tener consecuencias graves para la salud del cliente y también para la reputación de tu negocio.
Además, contar con una carta de alérgenos obligatoria transmite profesionalismo y responsabilidad. Muchos clientes valoran que un restaurante se preocupe por ofrecer información transparente sobre los ingredientes de sus platos. También evita posibles sanciones legales, ya que desde 2014, la legislación europea obliga a informar sobre los 14 alérgenos principales en todos los alimentos servidos fuera del hogar.
Cómo hacer una carta de alérgenos para tu negocio

1. Identifica los alérgenos en cada plato
El primer paso es revisar todos los platos del menú y listar los ingredientes de cada uno. A partir de ahí, debes identificar si alguno de los 14 alérgenos obligatorios está presente. Ten en cuenta que algunos ingredientes industriales, como salsas, bases para sopas o rebozados, pueden contener alérgenos ocultos.
Por eso es importante que consultes las fichas técnicas de los productos que usas en cocina y que mantengas una comunicación constante con tus proveedores. Cualquier ingrediente que cambie en una receta puede modificar también los alérgenos presentes.
2. Organiza la información en una tabla clara
Una vez identificados los alérgenos, lo recomendable es agrupar la información en una tabla de alérgenos. Cada fila representa un plato, y las columnas indican si contiene alguno de los alérgenos regulados. Puedes usar símbolos, como ✅ o ❌, para mostrar si un alérgeno está presente o no, o bien usar los propios iconos con significado visual.
Esta tabla puede añadirse como anexo al menú o imprimirse en una hoja aparte. También puedes convertirla en una carta digital accesible mediante un código QR colocado en la mesa.
3. Utiliza símbolos de alérgenos para la carta
El uso de símbolos de alérgenos en la carta es muy recomendable para facilitar la lectura. Estos símbolos deben ir acompañados de una leyenda o clave explicativa. Por ejemplo, un icono de una espiga de trigo puede representar el gluten, mientras que una imagen de un cacahuete puede representar los frutos secos.
El objetivo es que cualquier cliente pueda identificar rápidamente qué platos son aptos para él, sin necesidad de leer descripciones extensas. Esta opción es especialmente útil en cartas con muchos platos o en menús de comida rápida.
4. Adapta el diseño a tu tipo de negocio
No es lo mismo elaborar una carta de alérgenos para una cafetería pequeña que para un restaurante con un menú degustación. Por eso, el diseño debe adaptarse a tu modelo de negocio. A continuación, te mostramos algunos ejemplos:
Ejemplo para carta de alérgenos en un bar de tapas
En un bar de tapas, donde los platos suelen compartirse y ser informales, lo más práctico es incluir iconos de alérgenos junto a cada descripción del menú. Por ejemplo: “Croquetas de jamón (contiene gluten, huevo, leche)”. También puedes mostrar una tabla en formato desplegable en la barra o incluir un cartel visible que indique la disponibilidad de información sobre alérgenos.
Ejemplo de carta de alérgenos en restaurante con menú fijo
En restaurantes con carta cerrada o menú del día, la mejor opción es incluir una tabla alérgenos impresa o digital que detalle los ingredientes y alérgenos de cada plato del menú. Es útil imprimir esta tabla al dorso del menú o en una hoja separada disponible bajo petición.
Ejemplo de carta de alérgenos para cafeterías o panaderías
Para negocios de venta rápida o de mostrador, como panaderías y cafeterías, lo más funcional es etiquetar cada producto con pictogramas o leyendas que indiquen los alérgenos. También puedes tener una hoja resumen plastificada disponible junto al mostrador.
5. Mantén la carta actualizada y forma al personal
Una carta de alérgenos solo es útil si está actualizada. Cada vez que se cambia una receta, se sustituye un ingrediente o se añade un nuevo plato, debe revisarse la presencia de alérgenos. Además, todo el personal de sala y cocina debe estar formado para entender la carta y poder informar correctamente a los clientes.
En Mazan recomendamos revisar la carta de alérgenos al menos una vez al mes y realizar pequeñas sesiones informativas con el equipo cada vez que se introducen nuevos platos.
6. Errores comunes al elaborar una carta de alérgenos
Para evitar problemas legales y ofrecer una buena experiencia al cliente, es importante no cometer ciertos errores frecuentes:
- Omitir alérgenos presentes por contaminación cruzada: aunque no estén en la receta, si hay riesgo de trazas, debe indicarse.
- Utilizar términos ambiguos o técnicos: usa un lenguaje claro y directo, fácil de entender por cualquier cliente.
- No formar al personal: los camareros deben saber qué alérgenos contiene cada plato o tener acceso inmediato a la información.
- No revisar la carta periódicamente: una carta desactualizada puede ser motivo de sanción.
Evitar estos errores es clave para ofrecer una experiencia segura, especialmente si tienes un establecimiento con alta rotación de platos o de personal.
En resumen, saber cómo hacer una carta de alérgenos es mucho más que cumplir una normativa. Es una herramienta que protege a tus clientes, mejora tu reputación y reduce riesgos legales. Tómate el tiempo para hacerla bien, usa una plantilla de carta de alérgenos si es necesario, y actualízala con regularidad.
¿Es obligatorio tener una carta de alérgenos?

La normativa sanitaria en restaurantes exige que se informe sobre la presencia de cualquiera de los 14 alérgenos de declaración obligatoria, sin importar si el alimento se presenta envasado, no envasado o preparado en el momento. Esta información debe estar disponible para el cliente antes de realizar su pedido, ya sea de forma escrita, digital o verbal, siempre que sea accesible, precisa y verificable.
En otras palabras, sí, es obligatorio tener una carta de alérgenos o un documento equivalente que cumpla la función de informar con transparencia. No disponer de ella puede conllevar sanciones administrativas, multas económicas e incluso el cierre temporal del establecimiento, además de representar un grave riesgo para la salud de los clientes.
¿Qué ocurre si no tienes carta de alérgenos en tu negocio?
La ausencia de información sobre alérgenos se considera una infracción en materia de seguridad alimentaria. Las autoridades sanitarias pueden imponer sanciones que varían según la gravedad del incumplimiento, pero en muchos casos oscilan entre los 600€ y los 6.000€, pudiendo superar esa cifra si se demuestra negligencia o reincidencia.
Además, si un cliente sufre una reacción alérgica por falta de información adecuada, el establecimiento podría enfrentarse a reclamaciones legales, problemas de reputación y pérdida de confianza por parte del público.
Cómo cumplir con la normativa de alérgenos sin errores
Para cumplir correctamente con esta obligación legal, no basta con decir verbalmente que un plato contiene un alérgeno. Lo recomendable es tener una carta de alérgenos detallada y visible, ya sea impresa o digital, y asegurarte de que esté siempre actualizada. También es fundamental que el personal esté formado y sepa cómo actuar ante las consultas de los clientes.
Una opción muy práctica para cumplir con todos los requisitos es usar una plantilla de carta de alérgenos personalizada, donde se indiquen los ingredientes de cada plato y se marquen los alérgenos con símbolos claros. Esta plantilla puede imprimirse, plastificarse o compartirse mediante un código QR.
En Mazan recomendamos revisar y actualizar la carta de alérgenos cada vez que se introduzcan nuevos platos, se cambien proveedores o se modifiquen recetas. Además, formar al personal sobre cómo comunicar esta información de forma precisa es una inversión imprescindible en seguridad y confianza.
¿Y si tengo un menú muy cambiante?
En los negocios con oferta diaria o estacional, como menús del día o propuestas de mercado, también es obligatorio indicar los alérgenos en cada nueva elaboración. Para estos casos, lo más eficaz es disponer de una ficha de alérgenos editable que el chef o responsable pueda completar con rapidez al elaborar cada menú.
Otra solución es emplear cartas digitales actualizadas a diario, lo que permite reflejar los cambios con agilidad y mantener la información siempre correcta. De este modo, se garantiza el cumplimiento legal sin comprometer la operativa del negocio.
En definitiva, tener una carta de alérgenos obligatoria no es solo una exigencia legal, sino una muestra de responsabilidad hacia tus clientes. Aporta transparencia, mejora la experiencia del comensal y protege tanto a tu público como a tu propio negocio de riesgos innecesarios.




